Descripción
La vida en el Concejo de Teruel durante el primer tercio del siglo xiii suponía una lucha constante por la supervivencia. La vida cotidiana era dura, difícil; se necesitaba gente firme, resistente, como María que, como madre de la familia Mata, tuvo que luchar, actuando en segundo plano, para llevar adelante a su gente. Los jóvenes tenían que madurar a una edad temprana, asumían sus responsabilidades con total normalidad, sin remilgos. El trabajo era complicado, los peligros para toda la población estaban siempre presentes y la convivencia con musulmanes y judíos establecidos en el concejo era una cuestión cotidiana que había que llevar con la mayor naturalidad. A pesar de las dificultades, había cabida para el amor entre los jóvenes, aunque esa pasión les llevara a posiciones extremas, como a Ammar, que arriesgó su vida en varias ocasiones por conseguir a su amada. Dentro de ese contexto, parte de la población tenía que sumar las incomodidades y sufrimientos de la vida en esclavitud.





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